El interregionalismo no es un concepto técnico. Es una propuesta política. Plantea qué resulta posible cuando regiones con historias, capacidades, lenguas y tradiciones de conocimiento diferentes construyen cooperación juntas, y no unas en torno a otras. El Proceso de Diálogo Interregional da forma institucional a esta propuesta.
Promovido e impulsado por Obreal junto con gobiernos, universidades, organizaciones regionales, agencias financiadoras y socios multilaterales, ha consolidado una arquitectura policéntrica entre diferentes Sures y Nortes. Su propósito no es añadir un foro más al calendario internacional. Es crear un espacio sostenido donde las regiones definan agendas, produzcan conocimiento, construyan cooperación institucional y desarrollen capacidades a largo plazo de manera conjunta.
El Proceso parte de una premisa política clara. No existe un único Sur ni un único Norte. Existen múltiples Sures y múltiples Nortes, cada uno con historias, responsabilidades, prioridades y capacidades distintas. Una cooperación seria debe ser capaz de trabajar con esa pluralidad. Por ello, el Proceso es multilingüe por naturaleza y policéntrico por diseño. Considera la diversidad no como una dificultad que deba gestionarse, sino como la condición para una cooperación más legítima y eficaz.
El multilingüismo no es una adaptación logística. Es una declaración política. La participación de las mujeres no es un programa. Es una condición de legitimidad. La gobernanza policéntrica no es una preferencia. Es la arquitectura a través de la cual diferentes Sures y Nortes pueden coproducir aquello que ningún centro único puede producir por sí solo.
El interregionalismo no sustituye al multilateralismo. Fortalece las condiciones políticas e institucionales mediante las cuales la cooperación multilateral puede ser más sólida, más inclusiva y más operativa. Allí donde el multilateralismo proporciona la gramática de las normas comunes y los principios compartidos, el interregionalismo crea la práctica política mediante la cual esos principios se conectan con las capacidades regionales, las realidades institucionales y la responsabilidad compartida.
DOS EJES ESTRATÉGICOS
The Process operates through two strategic axes where development, governance and knowledge converge. All Souths and all Norths face versions of the same structural challenges: climate transition, digital transformation, governance reform, educational inclusion and the restructuring of global trade. The Process does not transfer solutions from one region to another. It creates the conditions for regions to co-construct responses, share what works and build common capacities for challenges no single region can address alone. Not transfer. Not aid. Working with others.
PRINCIPIOS RECTORES
01
Reimaginando la cooperación
La innovación política e institucional es esencial para generar un impacto transformador y convertir el diálogo en vías concretas de acción.
02
Multilingüismo
como política
La cooperación comienza escuchando en el idioma del otro. No se trata solo de traducir; se trata de reconocimiento, reciprocidad y circulación plural del conocimiento.
03
Universidades como actores estratégicos
Las universidades generan valor público y actúan como puentes entre el conocimiento, las políticas públicas y los territorios.
04
Arquitectura policéntrica
Múltiples polos desde los que construir el pensamiento sobre el desarrollo y la cooperación, sin una agenda única predefinida.
05
Las mujeres en el centro
No hay desarrollo justo sin la plena participación y liderazgo de las mujeres en la educación, la ciencia y la innovación, ni sin las condiciones que así lo permitan.
06
Multilateralismo renovado
Fortalecer y actualizar el multilateralismo mediante la cooperación interregional, vinculándolo con las capacidades regionales y las agendas de implementación.
COMO SE CONSTRUYÓ EL PROCESO
El Proceso de Diálogo Interregional se construyó a través de encuentros políticos, compromisos institucionales y alianzas sostenidas. Sus bases se sentaron mediante las consultas realizadas por Obreal en 2020 y 2021 con gobiernos y asociaciones universitarias de África, América Latina y el Caribe, Asia y Europa. Adquirió forma institucional en Barcelona en 2022 y se desarrolló a través de sucesivas etapas en Buenos Aires, Windhoek, Adís Abeba y Bogotá, cada una de las cuales profundizó su arquitectura política, académica e institucional.























